martes, 19 de abril de 2011


Salir del tiempo. Escapar. Ser uno mismo.

La compleja paradoja que nos rodea constantemente. El agujero negro del cual queremos escapar. Salir de nuestra realidad. Estar en otro lado.

Tomemos un mate, ¿Querés? Sentate dale, así hablamos.

Ya es ridícula la forma en que intentamos siempre lo mismo. ¿No te cansa?

Escuchá esas cosas que te dicen, eh. Quién sabe, quizá te sirvan... bla bla bla bla.

Hasta las preguntas ya son monótonas. Hasta los
textos, como este, aunque él está tratando de ser distinto e inclusive de expresar de una manera diferente lo que todo el mundo dice con palabras simples. Hagámoslo algo más complicado.

Vivir en tu propia mente, no es mentir. De hecho, hasta cuando hablás con alguien, (aunque estes
completamente compenetrado en la conversación), tu cabeza sigue sacando conclusiones. Y, sí. Es obvio.

El saber apreciar las distintas cosas que sabemos que no estarán por siempre.


Por ejemplo, el hecho de saber que, algún día, nuestra alma será separada de nuestro cuerpo, ya de por sí nos abre muchísimos interrogantes. Aunque haya miles de teorías, nadie volvió de la muerte para contarlo, así que no sabremos cual es la verdadera hipótesis hasta vivirla.

Detengámonos a pensar esto por un segundo: ¿Qué es lo que pasa cuando cerrás los ojos para jamás volver a abrirlos? ¿Ya está? ¿Oscuridad eterna? ¿O ver cosas que nunca antes vimos y que se nos da como premio por haber "llegado a la meta"?



Desde luego estaremos complacidos de atender su consulta, señor Garrison. Tan sólo relájese y déjese llevar por el tren que lo transportará a un mundo paralelo, utópico. Un mundo que usted nunca imaginó que podía existir. Pero, ¿qué explicación podemos darle que le sea satisfactoria para que entienda todo lo que le está pasando? Muy simple, señor. Usted evolucionó. Usted terminó

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