lunes, 30 de mayo de 2011

Duele, duele mucho. Las cadenas del silencio, rotas. Claro, eso quisieras. Aunque tampoco sirve demasiado. Pensamientos que perturban, al nivel de aniquilar.

-Imbécil...
-¿Qué pretendés? ¿Eh? Es muy difícil.

2 voces. Intocables. Imparables. Una tendría más redundancia; en todo momento hablando sin parar. En ese momento se oscurece, se nebuliza el pensamiento. Aunque se sepa a quien se debe escuchar. Es increíble todo lo que la cabeza humana puede lograr. Totalmente alucinante.
Dejadez mental, al menos por un tiempo; despacho de tus sentimientos, pero NO por siempre! Tan sólo un momento... El ser en sí se vuelve bastante complicado, y más teniendo tantas cosas para expresar, que no pueden salir. Es, definitivamente, una forma de autodestrucción.
No es temporal, no en mi caso. Es permanente.


Lograr acostarme tranquilo. ¡JÁ! Quisiera ver eso. Al menos por dos días seguidos.

Tengo una mandarina en la mano. Pero no se ver lo bueno de ella. No puedo atravesar la cáscara. No logro llegar por completo a la pulpa, a lo dulce, a lo que busco. Únicamente algunos agujeros.
Exclusividad? No gracias. No es lo que busco ni busqué. O sí en esta última...? Bueno, en definitiva, no ahora mismo. No en el presente. Pero las repercusiones no ceden.



¡Repercusiones del orto! ¡Cabeza del orto!

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