viernes, 19 de agosto de 2011

Quiero llorar. Simplemente eso. Llorar como hace mucho tiempo no hago. Las cosas que llevan su normal curso, pueden ser cambiadas de manera rotunda, haciendo sentir a la anterior euforia, como algo insoportablemente lejano, en tan sólo unos pocos segundos. Todo, absolutamente todo, iba bien. Las cosas parecían acomodadas en su lugar, yo no pretendía que nada sea distinto de como lo era hasta entonces. De hecho, era demasiado bueno para ser cierto; pronto descubriría que tenía razón. Una frase. Tan sólo una maldita frase fue lo que arruinó mi estado de ánimo. Pero no fue un cambio temporal, sino radical. Fue increíble la manera en que iba bajando poco a poco, y más y más, y es ahora mismo que lo sigue haciendo. Cada segundo que pasa, me siento cayendo a las profundidades más oscuras de un espantoso pozo negro sin final. Esto no es como siempre. A decir verdad, jamás en toda mi vida me sentí así. En serio, nunca me sentí como me siento ahora. Te cuento; es horrible. Ojalá nunca lo sientas. Ni aunque seas la persona más sorete sobre el universo. Es un mal demasiado grande que no se lo deseo a absolutamente nadie. Y cuál es el síntoma, te preguntarás, que lo hace tan poderoso. Es simple, lo dije al principio del escrito; el que todo se desmorone en cuestión de instantes. Pero a diferencia de los cambios repentinos comunes, este cambio no es aislado, no es un "ya pasó". Este cambio me provocó TAL depresión que ya no se qué hacer. Me siento abatido, totalmente perdido, es tan feo lo que tengo adentro... ¿Y qué hago yo con estas cosas? Me duelen, las reprimo, las saco afuera, pero termino guardándolas de nuevo. Y es por eso que después todo se acumula y termina explotando. DIOS DIOS ES HORRIBLE, ME QUIERO MORIR, ESTOY DESTRUIDO Y NO ME PUEDO PONER BIEN. NO ME HACE BIEN ESTAR ASÍ. ES TAN INSOPORTABLE. NECESITO QUE PARE.

No hay comentarios: