Mirarte a los ojos y cruzar 5000 pensamientos por la cabeza. Ver en esas pupilas un dejo de mentira, de soberbia, y demás cosas que creí no ver hasta encontrarme con el merecedor de las mismas. Dejarlos guardados en un baúl sólo hasta encontrar al indicado. Pero... ¡Ya salieron! Aunque es bastante sorpresivo. Varios factores que condicionan para que la situación termine tornándose así. Ahora entiendo, entiendo lo que me decían. ¡JA! Y yo que creía que estaban equivocados, o que lo pensaban por el simple hecho de haber compartido más tiempo y estar hartos de la monotonía... No, era verdad. Y la realidad es que uno quiere negarse a esas teorías ajenas que nos quieren meter como si fuera una aguja que nos clava la verdad (su verdad), pero que termina siendo nuestra. No, no fue influenciado. Pero si avisado y advertido. Y las mismas advertencias fueron creciendo y creciendo hasta que mis ojos ya no pudieron taparse. Yo no hice de cuenta que no las veía; la verdad es que NO las veía. Pero creo que el aviso terminó para dar comienzo a una vista sin ceguera. Que te hagan creer cosas para después dejarte como idiotas, no merece tu atención. No, en lo más mínimo. De hecho, merece la indiferencia en su máxima expresión. Aunque me suena un poco cruel. Pero te fuerzan a que las cosas terminen siendo así. Además, generarías problemas no sólo con esa persona sino con su entorno. Porque sabés cosas que nadie más sabe. Pero no, no pienso hacer eso. No pienso caer en los abismos más bajos de la degradación humana. Tendré que seguir así, tendré que callarme, y sonreír a un falso ídolo creado por la masa. Mis códigos no van a romperse. Las cadenas del silencio seguirán así por siempre.
(porunacuestióndenocagarte)
No hay comentarios:
Publicar un comentario