Creo que a veces las palabras son como las balas... Poderosas, ¿no? Y pensar que antes creíamos lo contrario. Su efecto es increíble. Logran que nos encerremos en nosotros mismos para dar lugar a preguntas que nunca saldrán, o que creamos en una realidad alterna que no está ahí. No importa, no es ese el problema. No quiero tomar lo que se me presenta por el simple hecho de que es lo único, ¡no! Quiero algo auténticamente buscado por mi. Aparece, pero se va. Extiendo mi mano, pero al tomarlo se desvanece. No actuamos, y nos corroemos.
La voluntad no sobra, no carece. Falta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario