domingo, 1 de julio de 2012

Es raro, porque cuando uno cree que más o menos supo manejarlo, aparecen esas noches en las que todo vuelve a darse vuelta, o al menos parece haberlo hecho. Qué loco, porque la cálida y hermosa luz de la luna es la que más nos hace volver a caer en lo mismo, con lo linda que es. El momento más tranquilo, el más pasivo, será más propenso.
"Desde el 2006 la vida no nos da tregua". Sí, ahí hay una grandísima verdad. Pero lamentable y dolorosa, a su vez. Pensar que desde un determinado punto en el tiempo, nos volvimos más malhumorados, tristes, y en el último tiempo, paranoicos. Las cosas van a aparecer, eso es innegable. Y cuantas más vueltas logre ejecutar la aguja alrededor de los 12 números, más es la cantidad de eventos que se van desencadenando. Eso es un hecho. Hey, llega un punto en el que quiero descansar. Son 6 años sin parar. Es horrible llegar a un punto en el que intentás vomitar palabras en forma de descarga, y cuando apenas pronunciaste un par de ellas, la traquea se te cierra y comienza a dolerte. ¿Tanta angustia acumulada se formó? No sé qué es específicamente lo que falta ocurrir para darme la cara contra el pavimento. Varias veces creí que me había pasado, pero eso fue sólo un amague. No conozco el verdadero significado de "tocar fondo", por más que crea que lo sepa. Esto fue una pura y maldita cascada de desgracias que se amontonaron una encima de la otra hasta hacerme creer que ya no había nada más. Después, me preguntan por qué es que añoro con tanto fervor mi infancia. Fue pasar abrupta y absurdamente, de un mundo de dientes al aire, a otro de labios cerrados que tiemblan. Donde las gargantas duelen y las contestaciones son de intolerantes. ¿Cómo no desear volver a lo previo? Sería de enfermo no querer hacerlo. Ya estoy harto de mi taquicardia. Harto de mis ataques, de mis paranoias. Estoy harto de luchar y luchar en vano.




NECESITO PARAR.

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