Memorias de alguien con problemas ya antiguos. Lógicas incomprensibles desde dentro. Para mí, todos los días se vuelven un enigma nuevo. Eso es, en mi opinión, lo único novedoso dentro del dilema. Pongo el pié en el suelo, levanto, me muevo, y aparece otro. Aunque debo admitir que, por un lapso (pequeñísimo, lamentablemente), el golpe contra el pecho se había esfumado. Fue tan sólo un instante. Pero fue de los más placenteros que viví en todo este último tiempo. Es una lástima que tenga que decir "viví", y no "vivo", prologandolo en el tiempo presente.
A veces apoyo mi cabeza sobre la ventanilla y comienzo a hacer preguntas para mí mismo. Preguntas muy variadas, pero que, más o menos, apuntan a lo mismo. Y es bastante lastimoso, ya que cuando me creo afuera del abismo, es cuando más cerca estoy de volver a caer. Son sólo ilusiones, pobre niño. ¿Es tan difícil lo que pretendo? "Simplemente", parar. Parar un poco, poder descansar, poder respirar de tranquilidad. No quiero ser el ejemplo de "pero por lo menos luchó", basta, ya lo fui, ahora necesito un poco de esa victoria! Cuánto tiempo más de prueba se necesita de mi?
La vida no nos da tregua.
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