Me considero una persona humilde dentro de todo; no suelo alardear nada bueno de mi mismo. De hecho, todo lo contrario. Siempre apunto hacia abajo cuando de mí se trata. Pero en esta ocasión...
En esta ocasión puedo decir que estoy haciendo las cosas bien. Intentando, al menos. No veo ningún tipo de retribución. No veo "palmadas en la espalda", no veo agradecimiento.
Y eso hace que todo sea mucho más difícil de lograr.
No hago esto por compasión... No hago estas cosas en búsqueda de premios o recompensas... Me pedís favores; te los cumplo. No hago caras, no hago gestos, no lanzo improperios... Sencillamente lo hago.
Te pido un favor...
Sálvese quien pueda.
No puedo contar con vos, así como vos contás conmigo. Evidentemente no estás dispuesto a entregarme tu mano para las "estupideces" que requiero.
Podría mandar todo al carajo. Sí, así de fácil. Pero pregunto... ¿es eso lo que hago? No.
Me quedo. Ayudo. Sigo. No me voy.
Otra cosa sobre valorada en mí.
Reclamaban. Podían apostar que con otras personas yo era completamente diferente. Que con esas personas sí, pero con ellos no.
¿Seguros? ¿Y ahora qué esta pasando?
Y vos, que estás poco, y observas de menos: te cuento que las cosas por acá no andan del todo bien. Pero no por mi culpa esta vez. Sino por la de un tercero. ¿Sorprendente, no? Después de tantos años en los que todo recaía sobre mi... Ahora es distinto. El que hace las cosas como hay que hacerlas, en este momento, soy yo.
Lo único que quiero, es ayudarte. Pero cuando no se me demuestra que estoy haciendo las cosas como se deben...

Simplemente, no puedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario