Estoy convencido de que las etapas de la vida propia, pueden durar lo que uno las considere necesarias. Cuando tiempos oscuros nos aguardan, nos preparamos para la batalla, por más dura que sea. Y pensamos que no vamos a poder salir de todo eso. Escapamos, corremos, preguntamos cuál es la razón de que la desgracia caiga encima nuestro. Tenemos por seguro que es algo que se nos va de las manos, y que no podremos aguantar. Y acá estamos, sobrevivientes de la catástrofe. Se sale, siempre se sale. De no ser así, no haría esta reflexión. Si realmente deseamos que algo malo dure mucho más tiempo del deseado, con facilidad lo obtendremos. Largas noches agónicas, escuchando canciones que nos pudren por dentro hasta el hartazgo, provocandonos únicamente daño a nosotros mismos. Aunque, si en vez de eso preferimos la solución, y no salirnos de la ruta, lo logramos (a veces, luego de un incansable tiempo), pero logrado al fin.
No sé si es plenitud lo que alcancé. En cierto modo, todos (o gran parte) de los obstáculos se hicieron a un lado, dejándome el sendero liso y llano para caminar. En este momento, me encuentro en un momento de grata satisfacción, y grandes sacrificios (con todo lo que eso conlleva). Hago lo que realmente me gusta, estudio lo que realmente me gusta, y tengo un primer trabajo que, aunque cansador, promete mantenerme económicamente en cuanto a mi necesidad particular. Tengo menos tiempo libre, menos tiempo para ver a las personas que realmente quiero. Pero en cuanto todo esté medianemente sobre su eje, eso va a cambiar. Invierto mi tiempo en productividad. No me levanto todos los días a las dos de la tarde como solía hacer en un pasado no tan lejano. Trabajo de día, descanso de tarde, estudio a la noche. Simple ecuación. Dos francos semanales, que me dan un momento para reponerme del todo, y así continuar. Y cada día que pasa, me convenzo firmemente de que esta es mi carrera. La locución me genera una profunda pasión. El micrófono, imponente frente a mí, desafía mi forma de hablar y qué decir ante él.
El cartel se prende.
Estoy al aire

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