Los años pasaron, y allí estuve yo. Pendiente hasta del mínimo detalle, intentando aliviar esa presión, sacarte del sofoco molesto e insoportable. Fiel a tus ideales, fiel a los míos; fiel a lo que nos rodea. Sabés que yo percebero, sabés que yo escucho. Pero el "dame y listo", no me va. No digo que no hagas nada, todo lo contrario; sos retribuyente. Aunque en momentos así, siempre pasa lo mismo.
Y me pudre.
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