Pero duele mucho más cuando la persona es (¿)cercana(?). El tiempo pasa, y uno comprende mucho más todo. Uno entiende quién está y quién no. El problema está en ese momento de transición en el que te das cuenta de quién es realmente fiel a tu persona.
Conmigo, el "dame" sólo no existe. No pido grandes entregas, no pido grandes sacrificios. Uno siempre va a esperar una mínima pregunta, un mínimo interés, un MÍSERO "cómo estás". Pero ni siquiera.
¿Cuántas veces hace falta que una persona se choque contra una pared para darse cuenta de las cosas? ¿Es necesario llegar a puntos extremos en los que ya es demasiado tarde? ¿Tan difícil es pensar un poco más, y hacer un esfuerzo?
La indiferencia es un arma peligrosa.
No sé que hacer.

Qué manera de tener poco interés en mí.
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