A veces, uno cree que dejará de tener la pronta necesidad de volver a utilizar el blog como medio de descarga emocional negativa. Pero nuestras acciones, lo que nos rodea, lo que nos implora un mínimo error, nos hace volver a caer. Y un momento en el que los pensamientos transitan la cabeza, como en una autopista montaña-rusezca, hace que todo sea aún más complejo.
La acumulación de problemas (reales) es algo que, aparentemente, no conocía hasta este momento. Uno siempre piensa que a él le sucede lo peor del universo, que nada puede compararse a su desgracia, cual Medea de Eurípides, pero no siempre es así. Y quizá lo ves cuando llegaste un punto en el que los VERDADEROS problemas llegaron para quedarse, al menos, por un tiempo.
Es muy dificil enfrentarse a una vida en la que, por un lado, tengo cosas que me hacen llenar de regocijo y alegría, y por el otro la oscuridad craneana se torna insoportable. ¿Cómo se supone que uno realice dicho equilibrio entre ambas partes? Una siempre va a pesar más.

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