Buenos días, mi nombre es Tomás, del sector de incertidumbre recurrente. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
Hola, Tomás.
Calculo que es algo tonto pretender que suceda, y más cuando recién estás empezando. Siempre aparecerán nuevos recursos, nuevos momentos, nuevas quejas, nuevo(s) todo.
La realidad es que, ciertamente, busco un momento en el que todo se mantenga más o menos estable.
¡JA!
Vas a ver como dentro de dos años, te vas a volver a replantear lo mismo. Y vas a caer nuevamente en ese pozo del resentido "los problemas son ahora, antes eran estupideces".
Seguimos un esquema básico en el que nos levantamos con los ojos hinchados, mil voces insultan dentro nuestro por no poder estar haciendo lo que en realidad querríamos, dándonos cientos de argumentos por los cuales no deberíamos continuar mientras, de manera lamentable, seguimos caminando hacia el baño, ignorando toda advertencia o queja por parte nuestra.
Nos replanteamos muchísimas cosas, puteamos, preguntamos POR QUÉ, cuando en realidad conocemos el motivo a la perfección, casi como si fuera un cuento que nos contaron de chiquitos y que, inconscientemente, nos fuimos aprendiendo mientras crecíamos.
Lo que es una incógnita, es el momento en el que algo te hace ruido. Algo te mueve, te motiva, te despierta con otras ganas. Algo que logra que te levantes de la cama con taquicardia y euforia, pensando en esas frases cliché publicadas en Facebook por todo el mundo (que nadie pone en práctica jamás).
Uno se pregunta;
¿eso lo consigo,
o simplemente aparece
y ya?
Me gustaría mucho saber en qué momento es que saltamos. Porque a mi me agarró un poco desprevenido, y ahora que quiero acordarme, ya salté hace tiempo.
Se siente raro... Es como estar en el aire, pero con los pies sobre la tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario