O quizás...
Quizás es algo que indefectiblemente sucedería, y se fue gestando con el pasar de los soles ascendiendo para luego esconderse, de manera efectiva y sutil. Sí.
Me es imposible encontrar un punto medio. La realidad es que, de una manera u otra, siempre tuve la posibilidad de ubicarlos, lo admitiera en su momento o no. Pero en este momento, no tengo ningún refugio.
Me encuentro completamente a la deriva, sólo, sin ningún tipo de apoyo, más allá de los logros personales que uno se auto-impone a lo largo de la vida.
No siento manos contenedoras de quien espero, no recibo ese simple, delicado, y efectivo abrazo que tanto necesito, de quien lo necesito. No obtengo una palabra de aliento, una motivación, un "estás haciendo las cosas bien, seguí así."
Honestamente, siento que tengo techo y listo. Sólo eso. Y no me pregunten a dónde está lo que deberían encerrar esas cuatro paredes, porque es casi como si no estuviera. O mejor dicho, ya casi no queda.
Si bien uno debe -por las buenas, o por las malas- comprender que los problemas abarcan a cada ser humano habido y por haber, hay algo que está fallando acá adentro. Es tanta la inestabilidad emocional en cada uno de los implicados, que todo se torna aún más difícil de lo que sería admitido como normal a esta altura de la vida. La única preocupación, quizás, y SÓLO quizás, debería ser algún eventual problema, tal vez grande, tal vez chico... Pero esporádico. No recurrente. No es necesaria una golpiza permanente.
Y al soltar estas palabras con un espantoso nudo atravesando mi garganta, me siento también egoísta. Pero egoísta sin razón.
En situaciones así, intento (y más últimamente) ser alguien útil, alguien que aporte, no sólo un inquilino que pasa para comer y después nos vimos. Y juro por Dios, que en cada intento, no hay más que reproches, caras, contestaciones, agresión. Lo cual causa mi propio motor de agresividad. Me angustio, me encierro en mi cabeza, no quiero salir de ahí.
Muchas veces uno olvida ciertos papeles que cumple -o cumplió- a lo largo y a lo ancho. Y, aunque tenga mis claros y reprochables errores, sé también (teniendo plena confianza en aquello) que mi papel se cumple. Quizás no a la perfección, como es evidente. No soy "un enviado del señor". Pero sé que lo intento; cuando veo tristeza, un chocolate puede que cure tu mal estar... Pero veo que no. Cuando vuelvo eufórico, con ganas de vomitar información, de bañarte en utopías y felicidad, no hay espacio para que lo cuente. Cuando hago preguntas desde la ingenuidad de no conocer, capaz no hay tiempo para eso. Capaz se me recrimine el "por qué no hacés esto, deberías ser más ideal..." (estas últimas palabras ¿ficticias? para poner en contexto al lector), en vez de una palmada que me invite a continuar.
Entiendo, a su vez, que hay cosas que debo hacer por mi mismo sin esperar respuesta... Pero te comento; tengo 19, no 25.
No sé ni a donde pretendo llegar con estas líneas. Cada cual está completamente ensimismado en su malestar, y sus problemas. No tengo porque llorarle a nadie los míos. Pero, infortunadamente, hay días en los que uno necesita que las córneas rebalsen.
Básicamente, siento que no tengo ningún tipo de margen de error. Tengo que mantenerme de pie, es imposible resbalar, no hay manera de ello. O tal vez sí... Pero no debería esperar volver a un lecho en donde mis problemas se olviden. Porque tanto dentro, como fuera, existen mis actuales conflictos. Y es por eso que afirmo no tener un lugar donde escapar. No lo tengo, es así. Aunque puede que ese escape se afirme sólidamente en ciertas personas que no están ni dentro ni fuera, sino en lechos diferentes. Pero no en lugares, ni en situaciones, como en un pasado. No en quienes acostumbré de por vida.
¿Será que esto me tenía que pasar? No lo sé. Pero me duele. Y mucho.
Sin ningún tipo de complicación literaria, lingüística, ni mental, te cuento:
Estoy muy triste. Y no me puedo apoyar en quien creía que sí.
Juro que intenté guardarme la mierda para no generar más conflicto ni preocupación, por Dios que sí. Pero ya no puedo más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario