domingo, 8 de octubre de 2017

"¿Y si hay un factor que se repite?"

Me quedo con esto. Ahora, de pura casualidad, es al mismo tiempo que me ocurrió en la vez anterior. ¿Será que los 4 meses representan una dificultad que indiscutiblemente llega? 

Pasa que es tan poco tiempo, que resulta ridículo pensarlo...

Pero en esta ocasión, fue muchísimo, dentro de un lapso súper corto.

La cantidad de cosas que vivi durante estos casi 4 meses, son incontables, indescriptibles, increíbles.

Conocí realmente lo que es amar, cuando creí antes haberlo hecho. Viví momentos hermosos. Encontré a un compañero. 


Me reí.
 Lloré.
      Conocí.
           Exploré. 
               Descubrí.


Hay, de hecho, muchas cosas que entendí. Entendí a vivenciar los hechos de una forma muy distinta a la anterior. Comprendí que hay cosas que son más simples. Sentí el calor de unos brazos contenedores que me hicieron sentir "no hay nada más en este momento, que esto".

Si bien hay cosas que no van a cambiar en la propia escencia, sí hay muchas que van a mutar (para bien, o para mal). Y puedo decir orgulloso que unas cuantas fueron para mejor.

Pero casi como si tuvieramos a alguien frente a nosotros que se dedica a aparecer varias veces al año, sólo para apretarnos la garganta y hacernos sentir esa insoportable angustia o desazón, me vuelvo a encontrar ahí mismo.



¿Ahí mismo? No, no sé si es igual. Este año es diferente. Acá hay muchas cosas comprendidas que antes la cabeza no era capaz de suavizar. 

Pero, carajo, qué difícil es. Qué jodido es pasarla bien por mucho tiempo ininterrumpido, y dejar de pretender cosas de parte del otro que probablemente no lleguen. 

Ese es, entiendo, uno de los más grandes inconvenientes que tenemos los seres humanos; pretender. No todos somos iguales, no todos accionan de la misma forma. Pero aún así, esperamos que se nos sorprenda, se nos responda, se nos ame como nosotros haríamos.


¿CUÁL ES LA PUTA SOLUCIÓN?


No hay comentarios: