Aclarado esto (aunque no tenía ni por qué hacerlo), prosigo. Cosas... Nudos negros acumulados tanto en la cabeza, como en la garganta, como en el corazón. No sé realmente cuál es que sale más perjudicado, porque creo sentirlo igual para los tres.
No tengo idea de si puedo decir que siento decepción en este momento, pero creo que aún así, sí. Es lo que siento. Una gran decepción que por momentos viene, y por otros se esfuma como el humo del caño de escape de un auto; así de rápido. Y los motivos, los determinantes, son prácticamente infinitos. Mis indicios siguen creciendo, apareciendo. Cuando creí haber olvidado el tema por completo (o casi por completo), más cosas aparecen, y es ese tipo de cosas las que me hacen poner así; pensar que "todavía no terminó la batalla". Es insoportable ser partícipe de algo que aparentemente jamás termina. Sí, ya sé lo que me van a decir. "Todo tiene sus frutos", "después de la tormenta viene el arcoiris", etc, etc, etc. Pero ¿saben qué? No soporto la frase cliché, así que por favor, evitenlo. Evitenlo también por una cuestión de que trate de aplicarlas CIENTOS de veces, y nunca tuvieron resultado. Estuve un mes callado, guardando todo para mí, haciendo de cuenta que las cosas no pasaban. Traté de ignorar los hechos, traté de seguir aún hasta cuando mi corazón latía dando golpes de dolor contra mi pecho, traté y traté. (Pero). ¿Siempre va a haber un pero? Dios, qué insoportable, qué monótono.
Quiero dejar algo en claro; podré quedarme callado, podré no decir nada, pero boludo, no soy. Me doy cuenta de todo.
Que mi silencio no sea garantía de tu seguridad
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