lunes, 31 de diciembre de 2012

...Y para los que realmente tienen más interés en lo que pienso, acá vinieron, y acá leerán. Como una especie de "extensión" de lo que puse en facebook, podría seguir un poco más por este medio.
Así como dije, fue el año más doloroso de mi vida. Cuesta, cuesta asimilar ciertas cosas. Cuesta admitir ciertas otras. Cuesta entender y darse cuenta de verdades ocultas por un largo tiempo detrás tuyo.
No quiero terminar siendo una dura piedra a la que nada haga efecto sentimental. Eso no es nada nuevo; lo dije en varias de las entradas en este blog, en esta casa de mis palabras. Por ahora, no me pasó, pero sí experimento un enorme cambio dentro de mí, que es benigno. Siento progresar, siento que haber resistido, tuvo y tendrá recompensa. Siento un futuro fructífero.
Dicen que después de la tormenta, viene el arcoiris. No sé si ese pensamiento estará tan errado. En un remoto pasado, veía eso como un imposible, como la utopía más asquerosamente inalcanzable. Intentar detener la lluvia con las manos. Tomar arena y evitar que se escurra entre tus dedos, aunque sea el mínimo granito de ella. Sufrí, sufrí muchísimo. Pero entendí. Hay cosas que simplemente están hechas para sucederse. ¿Duelen? No, no duelen. Torturan, mejor dicho.
En este punto de mi vida, en este momento en el que ya llegué y miro todo desde arriba, es increíble como todo terminó siendo ahora tan pequeño y lejano, cuando antes parecía imponente, grande, y aterrador. Supongo que todo sirvió de algún modo. No, ¿qué digo? Suponer no sirve. Sé que todo me ayudó. Siento que lo hizo. Ahora es cuando miro a mi izquierda y digo, ¿ya está? Sí. Alcanzaste. Lograste. Triunfaste.
Ahora es cuando la recompensa aparece. El gran botín, ya es tuyo (o está en proceso de serlo).
Se acerca la pasión por mi gran vocación. Se acerca un nuevo momento. Una pequeña brisa me hace cosquillas en el cuello. Es buena señal. Nunca estuve mejor en mi vida. En todo aspecto. Y llegué para quedarme y seguir. Ya no más retroceder, y estancar.


Conocer nuevas personas, fue parte de mi salvación. La traición hacia mí, fue parte de mi salvación. El cambio, fue gran parte de mi salvación. Ahora salí, gritá, corré. Decí lo que tenés para decir. Una palabra tuya puede cambiar todo el mundo de otro.


SÉ LIBRE.


No hay comentarios: